miércoles, 17 de septiembre de 2008

Romance


Te tomé con mis manos amargas
en simulacros de amor,
tuyos, dirimibles
estados sujetos a los espacios del tiempo;
nauseas violentas me causan otros nombres
para acicalar el ego de tus ritos opiáceos
y desnudarme la boca, sobre tu silueta.

El travieso mármol capturó mis roces,
prodigioso, como el hielo de tu pelo.

Te tomé con mis manos amargas
y se suavizó la pereza de tus ojos a los míos
así, deslicé mi codicia por tu barbilla, rebozando tu aroma
y te cubrí de miradas
hasta que vaciló la tuya, romántica
ardiente
... y la mía.

Se detuvieron las brújulas delante de tu boca,
filántropo pregunté tu nombre, y se apagó la brisa.
Magnos silencios cabalgaron tus instantes
los semblantes de los ecos de tu nombre resonaron, tiernos.
Repiqué el ballet de tu sonrisa con la mía:
había danzas menos frescas en mi boca
y las distancias ya eran segundos.

Aún recuerdo, que hace minutos...
en tableros ubicaba tu nombre, para tocarte
y me tocaron tus ojos profundos, románticos
y me dormí vacilante en los riesgos de tu mirada
ansioso ahora me inclino a tu boca
en este inconsciente romance
y te tomé con mis manos amargas
y ahora no quiero soltarte.

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