Por entremedio de la copa de los árboles nace gigante tu
carita de luna redonda
y suena gigante tu vocecita pequeña
tu cabezota hermosa y tus colores
tus manitos inquietas en reflejo de moro cual bebé,
nerviosas de tocarme con tus ojitos enormes besándome al
despertar.
En mis sonrisas felices estas jugando
conmigo riendo, saltando en la cama
revolviendo mis retazos de libro viejo y azotándome un
cojín.
Tus besitos esquivos dudosos de amarme
tus historias locas, tus aventuras de niño
tus manitos y deditos dibujando mi barba, mi silueta aliada
de tu mano.
Hijo sigues vivo y vivo yo,
hijo alejado y perdido, hijo de mi amor…
Hijo sin mi carne sigues vivo y lindo como el sol para
iluminarme
hijo y me das luz para ser luna de tus sueños…
Y nuestro amor puro morirá jamás
porque fuimos padre e hijo sin carne ni sangre
padre e hijo con corazón en vida
y en vida para ti, para mí…
tu memoria olvidará mi rostro, mi nombre, mi olor
pero tu alma y mi esencia siempre vivirán en ti
… y ese es mi regalo enanito de bosque
de mi bosque, de mi frondoso y verde amor
del tronco sin nudos que planté con mis manos para ti.
Vuela libre hijo y nace, vuelve a amar y siempre
porque te volverás de hijo alguna vez a padre
y te quiero padre, de alma
como alguna vez lo he sido yo…
volveré a nacer en lo más oculto y desconocido de tu
interior
para plantar tu árbol sobre mi raíz
y así crear un bosque mi enanito lindo, mi bebe
y llenarlo de enanitos, de enanitos de este bosque.

No hay comentarios:
Publicar un comentario