
Quedaré a tu piel dispuesto
ciego
entre aroma y tacto buscaré
entre sequía y agua
entre humedad y besos.
Cauto, silencioso y raudo
tragaré tu aliento
rizaré el gemido frágil
comeré el gemido eterno
y amaré por ti, tu cuerpo.
Hoy, y cuando quieras
tomaré de ti a mi gana
dejaré cercar mi piel por tuya
y abriré tu carne suave
entre sombra tierna
y penumbra bruta.
Hoy, y cuando quieras
quedaré a tu piel dispuesto
silencioso y raudo;
tú al gemido eterno
y a mi fuego amargo.
Tienta, a lo que quieras más
tendrás mi lucha. Entre tus manos:
sudada luz,
entre tus piernas:
mi calor sencillo
y mi ferviente voz en tus oídos.
Si quieres huye
yo propongo infiernos
calor eterno y llantos
gemidos sordos
y el filo eterno de este amor.
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