Ellas, que descuidan su figura para ti
Las rocas de la playa aquella, esa tarde
Fatigaron tu respiro, tus cantares.
Sigo aquí, escribiendo los delirios del recuerdo
Sobre el palacio de rocas, que besamos
Ese día, desnudos, en la arena.
Miré en el sol, las conjunciones de la brisa
El trecho vicioso de los círculos de tu boca
Y reconocí las sonrisas de mis labios, en los tuyos.
Los márgenes del placer se los llevó tu boca
Finos, tus labios derrotaron mi lengua pérfida, a tus ruegos
En las rocas, esa tarde, en la playa, ese día
Si el sol cubrió tu silueta de sombras, de mi cuerpo
Si mi lengua te robó la sal
Y el sudor se lo bebió la arena, y el sol.
En las rocas, de las mismas rocas de tu pecho
Las besé a destiempo, reduciendo tu cadera, a mis manos
Como destemplar tu aliento en la marea
Como cobijar tu desnudes con sólo mis manos
Esa tarde de día, de rocas, en el sol.
Miré al sol, para pedirle silencio
Para ocultar el oasis ardiente de jadeos
Y era la sangre, sólo faltó la sangre
Allí, sólo falto la sangre, para grabarte, mi recuerdo
Y mi recuerdo grabarte, y la pasión.
Ardiente la delicadeza de la espuma encrucijó tu cuerpo
Y evaporó el deseo el cielo perdido
De los sueños antaños, mutuos
De los besos vanos, en la montaña de voces
Ese día sin hojas, sobre el sol que nos toca
Que entre besos tu boca, pereció sobre rocas.
Las rocas de la playa aquella, esa tarde
Fatigaron tu respiro, tus cantares.
Sigo aquí, escribiendo los delirios del recuerdo
Sobre el palacio de rocas, que besamos
Ese día, desnudos, en la arena.
Miré en el sol, las conjunciones de la brisa
El trecho vicioso de los círculos de tu boca
Y reconocí las sonrisas de mis labios, en los tuyos.
Los márgenes del placer se los llevó tu boca
Finos, tus labios derrotaron mi lengua pérfida, a tus ruegos
En las rocas, esa tarde, en la playa, ese día
Si el sol cubrió tu silueta de sombras, de mi cuerpo
Si mi lengua te robó la sal
Y el sudor se lo bebió la arena, y el sol.
En las rocas, de las mismas rocas de tu pecho
Las besé a destiempo, reduciendo tu cadera, a mis manos
Como destemplar tu aliento en la marea
Como cobijar tu desnudes con sólo mis manos
Esa tarde de día, de rocas, en el sol.
Miré al sol, para pedirle silencio
Para ocultar el oasis ardiente de jadeos
Y era la sangre, sólo faltó la sangre
Allí, sólo falto la sangre, para grabarte, mi recuerdo
Y mi recuerdo grabarte, y la pasión.
Ardiente la delicadeza de la espuma encrucijó tu cuerpo
Y evaporó el deseo el cielo perdido
De los sueños antaños, mutuos
De los besos vanos, en la montaña de voces
Ese día sin hojas, sobre el sol que nos toca
Que entre besos tu boca, pereció sobre rocas.
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