sábado, 5 de enero de 2013

Sacerdote






Marginaré uno que otro pensamiento
dejaré a un lado ese fluido sentir sin límite
y cubriré mi mente en ojos de unos cuantos
¡Hay días tan bellos!
¡Hay días tan puros!
Nadie en este día ocupará mi pensamiento para provocarme.

Usaré unas grillas como primera opción
tocaré una biblia por si empiezo a excitarme
miraré a los cielos en búsqueda de fe
… nadie ocupará mi deseo
nadie ocupará mi piel… mi entrepierna menos.

Hoy no arderé entre sueños que mis manos calmen
no abriré mi codo para abrazar mi pensamiento
… nadie sabe
… nadie mira
… nadie ve
… y todos saben, todos gozan… pero nadie sabe
y nadie lo sabrá…

Esta noche, estos días de claridad mental estaré más cerca del bien
hoy no tocaré la cuerda más irrigada de mi piano
hoy llevaré el oxígeno a un lugar sagrado
y mi corazón henchido de pureza detendrá al demonio…
hoy el sacristán dirá:
¡Amén!

Y Dios quiera un niño no sufra,
un enfermo no llore,
ni un inconsciente de negro jure amor y haga sacrificios de carne,
ya sea en un monte de venus
o en un falo de niño pequeño.



Jorge Galaz Acevedo

No hay comentarios: