
La encerré en mi cuarto
cuatro y cuarto, pleno sol
la miré a los ojos
sin reojos
se acabó el insomnio
y a soñar.
Y se hacía de rogar
me tenía ganas
yo tenía igual,
pero ella es hembra
se tenía que aguantar.
Le agarré la nuca
la empecé a besar
¡Uy que boca!
que placer su paladar
le quité la blusa
la empecé a tragar.
Y caí a los chocolates
uno a uno por su espalda
con mi lengua levantaba
en su oído susurraba
le decía cochinadas
y ella sonreía
se abrazaba de mi almohada.
Le di la media vuelta
y enterita la besaba
tanto dulce por su cuerpo
por su pecho
por su falda
le comí hasta los rellenos
los de fresa, los de almendra
el juguito de sus piernas
derretido el chocolate
y con una sola lengua.
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