
Trepó a tu cima el horizonte,
bebió retazos de tu oro.
De tu valle recortó gemidos que ocultó mi noche
y domó los límites su fuego, álgido.
Una taza más de tu café,
de tu lúgubre acidez de medianoche.
Brincaré despierto
y soñaré desnudo en tu palacio...
Estaré esta vez, quizá en mi última sesión:
moveré segmentos de tu sien,
desviaré tu sangre a mi placer
y lloveré silente en implacable libertad.
Dos respiros más por revocar han sido nada,
sin serlos ya lo son.
No hay espacios para el sol, ni caminos;
desnudarte es un claro más en mi memoria.
Trafico con tu noche, y tú con mi demencia
soy la libertad
mi dialéctica es tu boca
y soy arcángel de tu Dios.
Te reto a devolver el tiempo
vuelve atrás tu rostro y no me veas
evade mi locura.
Un respiro más es agonía
una noche más decirte adiós
y estos besos dulces, ironía.
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