
Ardía la cocina
las papas se freían
el ajo con los quesos...
le mordí la bemba con un beso
le azoté la lengua,
a mi negra
le tomé las piernas
le rompí una media y le comí la hierba
¡Usted me grita por si vienen!
¡Por si viene la vecina!
Como ardía esa cocina
que la mesa se mecía
¡Negro no me muerda!
¡Negra es que me tienta!
Es la hora de merienda,
ponga el agua pa’ que hierva
¡Ay que escote el de la negra!
¡Ay que piernas que la llevan!
¡Negro la vecina!
¡Negro, viene a la cocina!
¡Ay negra no me diga!
ta’ que hierve y justo grita
¡Tráigame unas papas!
pa’ que suenen y se frían.
¡Uy que arde esta cocina!
¡Uy que arde usted vecina!
¿No será por la porcina?
Sí, yo creo Clementina
y este negro no creía
¡Uy que vieja más creía!
¡Ya po’ negro, ya se ha ido la vecina!
y ta’ harto buena esta porcina
¡Ya po’ negro que se enfría!
Pero negra es mediodía
y todavía no cocina
¡Ya po’ negro no se ría!
si ya le hago la comía
pero lléneme la olla
que me tiene convencía.
Y la negra le pedía,
pero el negro no podía
¿Qué le pasa Jeremías?
¿Se quedó sin energía?
No se apure negra mía
¿Acaso no confía?
Soy de huesos y de carne po’,
hay descanso al medio día.
No me venga con mentiras
ve, si yo decía:
“ese negro no servía”.
Pero negra, si no ha sido culpa mía
fue la tonta ‘e la vecina
se quemaba la cocina
y le puso el agua fría.
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