lunes, 10 de agosto de 2009

La cocina de los Negros


Ardía la cocina

las papas se freían

el ajo con los quesos...

le mordí la bemba con un beso

le azoté la lengua,

a mi negra

le tomé las piernas

le rompí una media y le comí la hierba

¡Usted me grita por si vienen!

¡Por si viene la vecina!


Como ardía esa cocina

que la mesa se mecía

¡Negro no me muerda!

¡Negra es que me tienta!

Es la hora de merienda,

ponga el agua pa’ que hierva

¡Ay que escote el de la negra!

¡Ay que piernas que la llevan!


¡Negro la vecina!

¡Negro, viene a la cocina!

¡Ay negra no me diga!

ta’ que hierve y justo grita

¡Tráigame unas papas!

pa’ que suenen y se frían.


¡Uy que arde esta cocina!

¡Uy que arde usted vecina!

¿No será por la porcina?

Sí, yo creo Clementina

y este negro no creía


¡Uy que vieja más creía!

¡Ya po’ negro, ya se ha ido la vecina!

y ta’ harto buena esta porcina

¡Ya po’ negro que se enfría!

Pero negra es mediodía

y todavía no cocina


¡Ya po’ negro no se ría!

si ya le hago la comía

pero lléneme la olla

que me tiene convencía.


Y la negra le pedía,

pero el negro no podía

¿Qué le pasa Jeremías?

¿Se quedó sin energía?

No se apure negra mía

¿Acaso no confía?

Soy de huesos y de carne po’,

hay descanso al medio día.


No me venga con mentiras

ve, si yo decía:

“ese negro no servía”.

Pero negra, si no ha sido culpa mía

fue la tonta ‘e la vecina

se quemaba la cocina

y le puso el agua fría.

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