sábado, 15 de agosto de 2009

Tu voz en la cortina

me reprende

me corta, tu voz, que te delata

me sugiere, con siluetas, la distancia

y me lanza gritos

de esperanza.


Me golpea

hace trizas mi razón

y me pierde, me confunde

me supone bandolero y sicario

me hace rey y dueño

victimario, salvador

y culpa, de tu daño.


Con tu voz me siento extraño

soy tu presa y tu calvario

soy presidio de tus años

y te veo fijo

no me lanzo

me detengo, me distraigo

y te esquivo, con los brazos.


Tu voz se vuelve fría

se hace dura

como mármol y me muerde

cual caníbal

la quijada te tirita

y no es paz, ni alma

si tu voz me desorbita

y tu pecho es el que grita.


Tu brío me sujeta

me cuenta los segundos

regurgitas

con tu voz

la vendetta

son los gritos que restriegas

el filo de tu lengua

y me apuntan

la consciencia.


Tu voz en la cortina

que me quema

sólo corta la silueta

porque sólo eres voz

y entre ambos

nada queda.

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