Tu voz en la cortina
me reprende
me corta, tu voz, que te delata
me sugiere, con siluetas, la distancia
y me lanza gritos
de esperanza.
Me golpea
hace trizas mi razón
y me pierde, me confunde
me supone bandolero y sicario
me hace rey y dueño
victimario, salvador
y culpa, de tu daño.
Con tu voz me siento extraño
soy tu presa y tu calvario
soy presidio de tus años
y te veo fijo
no me lanzo
me detengo, me distraigo
y te esquivo, con los brazos.
Tu voz se vuelve fría
se hace dura
como mármol y me muerde
cual caníbal
la quijada te tirita
y no es paz, ni alma
si tu voz me desorbita
y tu pecho es el que grita.
Tu brío me sujeta
me cuenta los segundos
regurgitas
con tu voz
la vendetta
son los gritos que restriegas
el filo de tu lengua
y me apuntan
la consciencia.
Tu voz en la cortina
que me quema
sólo corta la silueta
porque sólo eres voz
y entre ambos
nada queda.
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