martes, 6 de agosto de 2019

La niña inmensa por encima de la higuera

Bramaba su corteza de higuera torcida
Con el ímpetu de roble y su rugosa alma mientras dirigía el ocaso de una libre niña.
Furiosa de canas padecía muerta
Y estrujaba abrazos al niño débil desangrado de alma.
Padecía muerta, pero erguida junto al sosiego de una madre rosa.
No temí por la dulce niña, por la madre, por la rosa.
Lamenté lo dulce de los higos secos y el almíbar sobre el niño con diarrea.
Pero no temí más por la dulce niña, ni la madre, ni la rosa, porque su alma estaba plena contemplando inmensa, desde una frontera libre de higos secos, bebiendo miel de abejas por encima de la higuera.


---
Jorge Galaz Acevedo

No hay comentarios: