Mi perversión mantiene en anarquía mi paciencia
atravieso mi momento más violento, deseándote.
Por ti haré nada
En ti, lo que expelan tus jadeos
esperaré una súplica
un espasmo de tu cuerpo antes que…
Primero le dedicaré a mi boca los espacios de tu piel
que mis manos te seduzcan
que tu oído sepa de mi crimen, sin obviar palabras
y estaré tan cerca, tan a punto y tan distante.
Hasta que lo exijas no estaré donde deseas
hasta que supliques no tendrás de mí
aquello que
deseo yo de ti.
He irrumpido en los detalles de mi plan
tal vez ascienda y muera luego en un descenso frío
nada de lo que haga está demás
todo lo que oculte sobra
te deseo a diestra y bajo mi sudor
te deseo sobre y a mis pies
delante…
Mi rebeldía no culmina entre tus brazos
estoy en busca del planeta
no me basta tu cintura, no me basta un continente
aunque sea necesaria sangre, sangraré
entre tu alma, entre tus piernas, sangraré.
Mi último deseo es el primero que provocas
te deseo ardiente, oscura y mía
te deseo tuyo, en tu boca
mi último deseo es destruir mi perversión entre tus besos
aclamar piedad entre tus piernas
irrumpir a golpes tu cadera
y abrazar tu alma en el instante, ese instante
en que trago sangre de tu aliento
y mueres junto a mí en un ardiente silencio.
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Jorge Galaz Acevedo
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